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Diabetes: usted puede ser el próximo y así puede evitarlo

Diabetes: usted puede ser el próximo y así puede evitarlo

Diabetes: usted puede ser el próximo y así puede evitarlo


No voy a andarme con rodeos: la prediabetes es un tema muy serio que requiere toda su ATENCIÓN.

  • Primero, porque es la antesala de una enfermedad muy astuta y silenciosa, ya que no genera síntomas externos.

  • Segundo, porque si no se controla a tiempo puede convertirse en una diabetes tipo 2, con todas las complicaciones para la salud que esta acarrea. 

  • Y tercero, porque más de 4,8 millones de personas (el 12,6% de la población) la sufren sin saberlo en nuestro país. Por lo tanto, ¡usted puede ser una de ellas! (1)

Si a esto añadimos que la diabetes se detecta con retraso, por lo que el 50% de los casos ya presenta alguna complicación en el momento del diagnóstico, y que el tratamiento de las complicaciones es más eficaz cuanto antes se inicie, el tema requiere además ACCIÓN INMEDIATA; usted no puede esperar a sufrir visión borrosa, hambre compulsiva o entumecimiento de pies y manos para empezar a actuar. 

Para que lo haga desde hoy mismo, voy a ofrecerle una propuesta preventiva revolucionaria que le permitirá atajar la prediabetes y evitar su funesta evolución. Me gustaría que la tenga muy en cuenta, pues está en su mano evitar una de las enfermedades más despiadadas que existen, y que afecta a órganos tan importantes como los riñones, la vista, el corazón o el cerebro. 

Pero antes de ver la solución descubra si, efectivamente, su salud corre peligro. 

¿Sabe si es usted prediabético?

Aunque la diabetes no avisa, en su primer estado lleva asociado un periodo en el que la glucemia (nivel de azúcar en sangre) es elevada, pero no lo suficiente para hacer un diagnóstico firme. Este es justo el momento en el que hay que empezar a actuar. 

Por lo tanto, someterse a una analítica sanguínea es el primer paso para determinar si se encuentra en la rampa de lanzamiento hacia la enfermedad. En función de los resultados, usted será considerado prediabético si:

  • El nivel de glucosa basal (en ayunas) se encuentra entre 100 y 125 mg/dl.

  • O tras la prueba de intolerancia a la glucosa (medición a las 2 horas de haber tomado azúcar) el nivel se encuentra entre 140 y 199 mg/dl.

Por cierto… ¿ha chequeado recientemente sus niveles de azúcar? 

Si tiene más de 45 años es recomendable que lo haga regularmente (con la sencilla prueba del glucómetro tendrá resultados fiables en unos minutos) y que esté muy atento ante una glucemia en ayunas irregularmente alta. Aunque es comprensible que si se encuentra en perfectas condiciones de salud no sienta la urgencia ni la necesidad de hacerlo. 

Ese es precisamente el principal problema del prediabético: se encuentra bien y no es consciente de que la enfermedad se gesta silenciosamente en su interior. Y esto es extensible a los ya diabéticos, de los cuáles una tercera parte desconocen que lo son. 

Entonces, ¿qué puede hacer ante una patología que no duele ni molesta, que no da la cara hasta el final y que cuanto más tarda en diagnosticarse y ser tratada más graves son sus consecuencias? 

La respuesta es prevenciónprevención y prevención; esta es la única herramienta eficaz para evitar la prediabetes y frenar su evolución hacia la segunda fase de la enfermedad. 

En este sentido, hay algunas pautas básicas que le permiten reducir los glúcidos o azúcares, como cuidar su peso, llevar una alimentación saludable y practicar ejercicio físico moderado. 

Pero estas seguro que ya las conocía. 

Lo que hoy quiero proponerle va un paso más allá y no consiste sólo en reducir los glúcidos para prevenir la prediabetes, sino en regular sus niveles. Esto es mucho más importante de lo que parece puesto que, al reducir el aporte de azúcar, el organismo también se pierde sus efectos beneficiosos. 

La paradoja del azúcar

Si me preguntase si los glúcidos son buenos o malos ¿sabe qué le diría? 

Pues que depende de cómo se mire. 

Por un lado, los glúcidos constituyen uno de los tres nutrientes energéticos principales (junto a los lípidos y las proteínas) y actúan como el combustible de un coche, aportando al organismo su auténtico carburante vital. Pero además de proporcionarle energía, también juegan un papel importante en el buen funcionamiento de las células, los tejidos y los órganos (sólo el cerebro necesita aproximadamente 130 g de glucosa al día para funcionar correctamente). 

Por tanto, los glúcidos son esenciales y usted necesita cierta cantidad diaria para su supervivencia. 

Sin embargo, consumidos en exceso son otro cantar. Como consecuencia de una alimentación rica en azúcares, como la actual, los glúcidos se acumulan en el organismo en forma de grasa, produciendo obesidad y allanando el terreno a la diabetes. Por ello, es común la idea de que los azúcares son “malos” y que cuantos menos se tomen, mejor. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) anima a reducir el consumo de azúcar simple libre (el que se añade a los alimentos o se pone al café) por debajo del 5% de la ingesta calórica diaria. (2) 

Entonces, si el organismo precisa glucosa, pero a la vez se recomienda reducir su consumo, ¿cuál es la solución? 

Pues, ni más ni menos, encontrar el equilibrio regulando los niveles de glúcidos en la sangre. A continuación, le explico cómo puede hacerlo. 

Así puede regular los glúcidos para optimizar su acción y prevenir la prediabetes

Como acaba de ver, mantener un nivel óptimo de glúcidos es fundamental para su salud. Esto puede lograrse de varias formas:

  1. A través de la alimentación, controlando el índice glucémico (IG) de los alimentos. Este factor se obtiene comparando la respuesta de la insulina a los hidratos de carbono de los alimentos con la de un alimento de referencia (habitualmente pan blanco o glucosa). (3)

    Según la velocidad con la que aumenta la glucosa tras la ingesta, los alimentos se consideran de alto índice glucémico (como las bebidas azucaradas, las galletas, la miel, la remolacha o las pasas, entre otros) o de bajo índice glucémico, que son los que debe priorizar en su dieta. Entre estos últimos destacan los alimentos ricos en fibra (como las legumbres, los cereales integrales, las frutas con piel -manzana, pera, ciruela, cerezas- y los frutos secos), ya que tienen un efecto positivo tanto en el control de la diabetes como en la reducción del peso y la grasa corporal. (4) (5)

  2. Mediante la acción de la hormona insulina (producida por el páncreas), encargada de regular y mantener un nivel óptimo de glúcidos en la sangre y favorecer su acceso a las células para que estas la utilicen como fuente energética. Sin embargo, este mecanismo es finito, ya que los niveles elevados de azúcar obligan al páncreas a aumentar la secreción de insulina para compensarlos. Y al cabo de unos años de sobreesfuerzo el páncreas termina agotándose, apareciendo la intolerancia a la glucosa, la resistencia a la insulina y, finalmente, la temida diabetes tipo 2 (sepa que cuando se diagnostica médicamente la diabetes tipo 2 el páncreas ya ha perdido la mitad de su producción de insulina). (6) (7)

  3. Por la conversión de ciertos aminoácidos en glucosa como consecuencia de la proteólisis (el proceso de degradación de las proteínas mediante enzimas específicas o la degradación intracelular).

Desgraciadamente, tener una glucemia óptima se hace cada vez más difícil dentro del estilo de vida actual: el sedentarismo, la falta de tiempo para practicar ejercicio físico a diario, las prisas, el estrés, la comida basura y otros malos hábitos alimenticios son factores que alteran los niveles de glucosa en sangre. 

En estas condiciones el cuerpo no puede autorregularse como debería, la presencia de glúcidos se incrementa y favorece la aparición del estado de prediabetes. 

¿Qué puede hacer entonces? 

Está claro que esta situación es preocupante y que usted necesita una ayuda extra para regular la cantidad de glúcidos en su organismo.

Se puede ayudar con todas estas plantas:

La galega, por sus propiedades hipoglucemiantes.

Utilizada en la antigüedad para estimular la producción de leche en madres lactantes, esta planta contiene un alcaloide, la galegina, con una gran capacidad hipoglucemiante. Tal es así, que la Metformina (medicamento de primera línea en el tratamiento de la diabetes tipo 2) se extrae precisamente de la galega. 

Hoy en día la galega se utiliza para: 

Activar el metabolismo de los glúcidos

    , a la par que el de las proteínas y los lípidos, y aumentar la tolerancia de los diabéticos respecto de los hidratos de carbono.



Reemplazar a la insulina

    , estando recomendado su uso en la diabetes tipo 2 que requiere terapia insulínica. 

La gayuba, por su efecto diurético.

Su acción diurética y antiinfecciosa es bien conocida, siendo utilizada en la medicina tradicional china para tratar los problemas renales y génito-urinarios. Su eficacia quedó posteriormente demostrada en investigaciones científicas que han validado que la arbutina, molécula natural presente en la gayuba, destruye las bacterias, tales como la Escherichia coli y la Staphylococcus aureus

Otra de las peculiaridades de la arbutina es que se metaboliza únicamente a nivel renal, donde se descompone en glucosa y en un potente antiséptico: la hidroquinona. Dicho de otra forma, la planta libera su principio antibiótico exactamente ahí donde hace falta y ayuda a la eliminación de líquidos. 

El pomelo, por su acción sobre la resistencia a la insulina y el nivel de glucosa en sangre.

El pomelo es una gran fuente de salud por los numerosos principios activos que contiene: antioxidantes, fibras solubles, licopeno, vitamina A, beta-caroteno, vitamina C, flavonoides, carotenoides... Estos tienen efectos beneficiosos sobre la colesterolemia, la prevención de la hiperglucemia y contra la proliferación de células cancerígenas. Pero, sobre todo, la investigación ha demostrado que el consumo de pomelo permite reducir la resistencia a la insulina

Además, el pomelo disminuye la glucosa en sangre, previniendo la hiperglucemia, al tiempo que ayuda al control del peso. (8) 

El arándano y las pepitas de uva, por sus virtudes antioxidantes e hipoglucemiantes.

Intentar regular los glúcidos sin eliminar los radicales libres de nuestro organismo es inútil, por lo que es esencial elegir plantas con un gran potencial antioxidante. 

El arándano posee una cantidad récord de flavonoides de propiedades fluidificantes y anticancerosas, y sus frutos contienen una gran concentración de antocianina, cuyo efecto antioxidante supera con creces el de las vitaminas C y E. Además, los componentes fenólicos de los arándanos contribuyen a reducir la oxidación de los lípidos sanguíneos, los efectos del estrés oxidativo y la inflamación del sistema vascular. (14)-7 

Otros estudios clínicos resaltan los beneficios del consumo de bayas (especialmente arándanos) sobre el metabolismo de la glucosa en personas con diabetes tipo 2. (9) 

Por su parte, las pepitas de uva están formadas en un 95% de polifenoles (entre ellos el resveratrol y las oligoproantocianidinas) que poseen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antiedematosas. Tienen acción protectora sobre el hígado, antimicrobiana, antioxidante y diurética. Así como un efecto neuroprotector en las personas con diabetes tipo 2. (10) 

La ulmaria y el ruibarbo.

Las propiedades de todas las plantas anteriores pueden mejorarse combinándolas con la ulmaria y el ruibarbo. Añadir estas dos plantas al conjunto aumenta aún más si cabe su eficacia. 

Conocida desde hace siglos, la ulmaria contiene, entre otras cosas, ácido salicílico, salicilato de metilo, flavonoides, taninos y algunos oligoelementos tales como hierro, azufre e incluso calcio. Se utiliza principalmente como analgésico, pero sus flavonoides han sido objeto de investigaciones recientes y han sido reconocidos por sus efectos drenantes. También es una planta “limpiadora del aire”, ya que es capaz de captar ciertas toxinas como el benzo-alfa-pireno. 

El ruibarbo es una verdura que contiene niveles elevados de provitamina A, así como de las vitaminas B y C. Su tallo se compone en un 74% de fibras alimenticias que ayudan a regular la función intestinal, al mismo tiempo que disminuyen el nivel de colesterol en sangre. De hecho, un estudio realizado con pacientes afectados de ateroesclerosis ha demostrado que el consumo regular de ruibarbo disminuye el “colesterol malo”. (17)-11 

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